Una luz que no se apaga

¿Por qué un faro?

«No olvides que tal vez eres el faro en la tormenta de alguien.»

«Qué pequeña es la luz de los faros de quien sueña con la LIBERTAD.»
Joaquín Sabina

Desde pequeña me han gustado los faros. Tienen un especial hechizo para mí. Colecciono muchos y me encanta fotografiarlos. Me apasiona viajar a lugares para descubrirlos: Fisterra, el faro del fin del mundo; el faro de cabo de Gata…

Los faros actúan como un poderoso imán. No sólo ellos, también los sitios que los acogen. Lugares que ofrecen sosiego y reflexión, que dan confianza y tranquilidad.

Son una marca de referencia persistente y única por su luz. Una luz que envía mensajes, que gira despacio y que ofrece gran transparencia. Una luz que sirve de guía y ayuda a quienes lo necesitan, que destaca por su fuerza, tiene «magia» y no se apaga. Una luz que deja LIBERTAD para que cada uno elija su camino.

Los faros no se mueven; su luz sí. Vamos hacia ella para que nos oriente y aconseje.

Cristina Morcillo Buj, «la farera», en su despacho

La farera

La farera, quien dirige y cuida del faro, traslada su experiencia y conocimiento a los que lo necesitan. Su propósito es DEFENDER y, lo más importante, cambiar el rumbo.

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Los faros no se mueven; su luz sí. Vamos hacia ella.

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